viernes, 25 de septiembre de 2015

La sombra andante 3

Cuando llegas al edificio donde acampan, te das cuenta de que tus manos están casi inservibles, el esfuerzo seguido del frio hace que básicamente no puedas hacer nada sin ayuda visual por el entumecimiento, y hace que todo contacto sea doloroso. 



Todavía recuerdas cuando encontraste por primera vez al chibasreal al borde de la hipotermia hace ya algunos años. 

Gracias a el encontraste este lugar y a su media docena de habitantes. Chiba se fue hace ocho o diez meses, sin decir adiós y viajando ligero. 

Siempre hablo de dejar la ciudad y vivir de algún pedazo de tierra. Nunca pensaste que hiciera jamás algo distinto a la rutina. 

A lo largo de los años la población de este lugar ha permanecido estable, aunque no sean los mismos rostros, hay una homogeneidad en la miseria y en el desamparo que te ha permitido tratar con cada generación manteniendo los problemas al mínimo. 

Esta vez, el lugar esta vacío, las cosas evidenciando que no deben estar lejos no se molestaron en guardar sus cosas, tampoco hay signos de problemas. 

Al final encuentras un Sofá medianamente cómodo cerca de donde debe ser su área de convivencia. 

Te abrigas y esperas, la noche los traerá de vuelta con frio, y si no es así, no quieres perder dedos como el chibas aventurándote a encontrarlos. Tomas el celular misterioso, es hora de hablar con Cabre.

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Construcción de aliado:

Cabre es un dealer extraño, vende producto de calidad consistente (no bueno) a buen precio, sin embargo sospechas que debe tener algún oficio alternativo. Pues no suele ostentar dinero a pesar de parecer tener un buen negocio.

También es alguien que suele tener peticiones extrañas, y pagar con comida, información o drogas, según sea el caso. 

Construye tu propio dialogo con él, se consiente de que es el mundo de tinieblas y las cosas buenas cuestan, las malas, pues, es mundo de tinieblas, solo son normas.

Si tienes algún amigo que quiera interpretar al dealer, se vale y quizás ayude. Siempre podemos darle lineamientos y que interprete al personaje, de nuevo, es libre. 

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Mientras me dirijo a el grupo de vagabundos intento buscar la manera de llamar a catre y rogarle que se encuentre conmigo antes de las 12 horas estimadas.


martes, 15 de septiembre de 2015

Escapando al twilight.

La estructura del plano se sostiene.

La he construido con suficiente ahínco. 

Es un periodo de transición. El universo, impávido ante la existencia de sus elementos, es susceptible de ser navegado por nosotros.

Los conceptos de movimiento e identidad no son ampliamente dominados por nuestra cultura. El enfoque moderno carece de la perspectiva para hacer uso de ellos. 

Es una fortuna que (la cultura) no me haya permeado. 

Es hora. 

Aspirando lentamente, me lleno de lo que me rodea. 

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Mi santuario me provee de seguridades admirables, pero necesito mas que concreto y runas. 

Aspiro al movimiento.

Comienzo en ritual. 

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Extiendo mis brazos, el derecho apunta al norte, el izquierdo al sur. 

Visualizo a uroboros, la serpiente del mundo, manifiesto a la ciencia moderna a través del magnetismo, dándole dirección a todos los compases y protegiéndonos de las fluctuaciones de otros titanes en el espacio. 

Le permito transitar a través de mí, me permito sintonizarme a sus energías. 

Respiro lenta y conscientemente, necesito una profunda relajación para cruzar sin contratiempos. 

Sus energías empiezan a erizarme la piel, siento la fuerza de su certeza inundarme. Siento su protección y sus demandas imprimirse en mi piel.

El principio del movimiento es fuerte en el, el flujo. Estoy listo para el siguiente paso, inclusive ansioso por tomarlo. 

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Mis ojos concluyen su descanso, los abro lentamente para encontrarme de frente a al sello, un dije tallado de la corteza del ultimo árbol sagrado de los nativos de esta tierra. 

Describiendo una escena de adoración, se observan trazos detallados aludiendo al sendero a la tierra, un lugar del que las raíces de los arboles sagrados derivan la capacidad para la vida. 

Es difícil controlar mi cuerpo, los humanos no somos buenos conductores de los otros planos, tengo que disociar mi sentir para permitirme la transición.

Descanso mis manos en las esferas, Plomo y Cobre para traer los mundos más cerca, desechos de la manufactura descartados para incrementar la resonancia.

Finalmente, el trance de muerte. Energizado y al tiempo profundamente miserable me incorporo. 

Y con una exhalación, camino entre los muertos. 

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Menuda sorpresa se darán cuando intenten seguirme. 

La sombra andante 2


Volver no es sencillo. El camino a casa es largo, quizás solo la ira te da la fuerza, ira contra ti mismo y contra la sombra que hirió a Mercutio.

Un espíritu que hacía mucho te había abandonado despierta en tu interior.

Transitas rápidamente, a través de las calles oscuras y frías. El viento helado de un octubre inclemente te cala los huesos. El dolor omnipresente, te es irrelevante.

Esta hambre de venganza, furica, te acompaña. Por una vez después de mucho tiempo existe en ti cabida para algo distinto al placer y el dolor.

Tus extremidades aúllan, frías, cansadas por el esfuerzo, amplificadas por la falta de heroína, pero la furia te lleva con fuerza a través de la ciudad helada.

Te lleva con fuerza a atravesar las bodegas derruidas de la antigua zona industrial. No te detienes a dar rodeos, o cuidarte de las sombras, solo te detienes al final de tu recorrido. Cuando encuentras el cuerpo inerte, inflamado y rígido de Mercutio. Y tu furia se convierte en un vacío.

Te das cuenta que una jeringa cuelga del costado de su cuello.

Recuerdas entonces como en el estupor absoluto de tu propio viaje, fuiste capaz de encontrar en él una arteria y de darle una muerte indolora...

Todavía queda algo en la cámara de la jeringa, por un momento vuelve a ti la conciencia de que debe ser suficiente para una sobredosis. Usaste todas tus reservas en este acto.

Con pesar y un sufrimiento que no puedes más que sentir que mereces, haces una tumba para tu difunto amigo.

Helado, tú mismo frente a su tumba tiemblas conforme el calor del esfuerzo realizado se disipa.

Hacia más tiempo del que puedes recordar de que hicieras algo distinto a la rutina de la heroína. Tanto que no te habías encontrado en esta posición (sin reservas) por meses, quizás un año ya. Un escalofrío te recorre, conforme prestas atención al dolor que punza cada vez más fuerte en ti.

Sin embargo, te sientes apremiado a buscar, investigar, preguntar. Alguien debió de haber visto lo que sucedió esa noche. Alguien que estuviera atento a este mundo.

Sabes que tienes poco tiempo. Emprendes la caminata.

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Hay tres posibles fuentes de información.

El primero es un pequeño grupo de vagabundos que habita las mismas ruinas.
El segundo es un cuerpo de vigilantes que de cuando en cuando ronda la zona.
El tercero son los vendedores locales, que si bien no están dentro de la zona abandonada, podrían saber algo.

Si la experiencia de abstinencia de hace un año es referencia, calculas que tienes menos de 12 horas antes de perder el control.

Que harás?

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Comentario


Daniel Hernandez Niva4 de septiembre de 2015, 11:26 a. m. Regresar hasta el cuerpo de Mercutio para darle un ultimo adiós,..no planeo llamar a Catre, si en verdad lo lego a necesitar el síndrome de abstinencia me obligara a arrastrarme hasta el. Siento una sed de venganza ciega, quisiera apuntar mi dedo al asesino de Mercutio y cobrarle con sangre su muerte, pero aun que lo tuviera en frente no lo reconocería, solo recuerdo sombras, no puedo evitar ver mi reflejo y pensar que sin importar quien violentara a mi compañero con tremenda sevicia, el único verdadero culpable soy yo, yo y las agujas.

martes, 1 de septiembre de 2015

La sombra andante 1.

El atardecer, lejos de brindar satisfacción, hace que se disipe levemente la nube soporifera de la deshidratación y el bochorno. El cielo naranja y la temperatura que se desploma hace que tus huesos duelan... mas.

Juntando cuanto puedes de tu propia conciencia intentas entender donde y como te encuentras, con las olas de mundo que se vierten a travez de tus sentidos. El suelo duro, el ruido del mundo, tu propia piel, todo es violento y en alguna medida doloroso.

La luz del telefono se ofrece hiriente, y te preguntas que hace un aparato asi aqui. Lo robaste ?

No logras enfocar la mirada en la pantalla, asi que solo cuelgas y lo embolsas, y pruebas arrastrarte fuera del tubo de concreto en que te habias resguardado. Si el telefono era ofensivo a la vista, la luz de la tarde lo resulta aun mas.

Decides permanecer en la oscuridad un poco mas. Y cometes el error de ponerte a pensar.

Qizas la causa es que hay una sensación insidiosa que crece en tu interior conforme recuperas conciencia; Sientes que te falta algo, y esa sensación es extraña en ti, eres familiar con tus propias faltas y debilidades, asi como con los dolores implicitos de tu vida. Y por ello esta sensación te distrae tanto, es diferente.

El primer pensamiento estructurado que pasa por tu mente, es el de asegurarte que no tendras que estar aqui mucho tiempo. Si no mal recuerdas, Cabre acaba de hacerse de un par de gramos, y la intensidad con la que duele el mundo ahora mismo es cualquier indicador. De la buena.

El frio que empieza a calar tus huesos se permea hasta tu psique cuando la ansiedad empieza a apoderarse de ti. El mundo hoy no es cotidianamente miserable, empiezas a moverte con la oscuridad.

Una mirada a un escaparate te provee un reflejo de tu propio rostro: Sucio y delgado, no te es evidente. pero se nota el hambre y la soledad en el. De mejillas delgadas, pómulos pronunciados y una barba larga y caotica. Repasas por un momento las cicatrices de vivir bajo los puentes y de comer en los callejones, buscas en ese rostro el motivo de el vacío en tu pecho. 

Entonces recuerdas...

Las lagrimas ya estan fluyendo por tu rostro cuando revives el recuerdo de el cual estabas huyendo. Mercutio agonizante y deforme, todavia jadeante, buscandote con la mirada. En su absoluto desamparo y en tu absoluta incompetencia, su mandibula descolgada, su vientre rasgado, y su infinita fidelidad mirandote, cual esperando algun premio o piedad, incluyendote en su agonia.

Su dolor se permea en ti an a travez de los recuerdos, incandesente, profundo. El no entiende el daño de la crueldad. Tu si. Y por ello mientras agoniza en inocencia. Tu te quiebras aun mas profundamente de lo que sabias posible.  

No te das cuenta que ahora yaces postrado frente al aparador en un llanto convulsivo, hasta que los elemntos de seguridad de la calle te invitan a retirarte. Por supuesto los ignoras mientras intentas recuperar el control, evitar pensar en sus ultimos momentos-

Los años te han enseñado a aceptar toda perdida.

Tambien la heroina.

No sientes cuando te “ayudan” a retirarte. Tampoco cuando tu cabeza golpea el suelo despues de ser aventado en un callejon. Has sobrevivido cosas peores. Hoy, mientras yaces aparentemente inerte para disuadir mas violencia, dudas de si eso es un merito.

Pasados minutos, el celular que te desperto suena nuevamente, ya solo, y con mas claridad, observas que en la pantalla esta escrito el nombre de Catre esta vez. Despues de bastantes tonos contestas.

La voz del otro lado te pregunta como y donde estas. Mucho antes de contestar, estas preguntas te devuelven un apice de conciencia de ti mismo. Y con ella, la pregunta de que haras. Un profundo sentimiento de soledad te tiene abrazado, y con el, el prospecto de volver a las bodegas se vuelve temible.

No quieres volver a verlo.

Catre te pregunta nuevamente donde te ecuentras. 

Y mientras intentas decidir tus proximos pasos, no puedes mas que desear con deseperación omitir todo esto, y volver a la realidad perfecta. Quizas y esto es solo una pesadilla.

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Que haras ?


Datos utiles:

En casa se encuentra Mercutio, tu pequeño stash de heroina, bienes varios que te has procurado en la vida como vagabundo.

Catre te ofrece hablar y sabes que tiene producto de calidad, sin embargo no sera gratis.

Permanecer en el suelo y ver si tienes la fortuna de morir de hipotermia tambien se ve bastante atractivo.

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Esta historia nace de

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Comentario:
Daniel Hernandez Niva30 de agosto de 2015, 2:49 p. m.en el reflejo de la pantalla, veo mi rostro sucio y delgado, se nota el hambre y la soledad en el, las mejillas delgadas, los pómulos pronunciados y la barba larga sin forma, se notan las cicatrices de vivir bajo los puentes y de comer en lo callejones. No se de quien es este celular solo brilla, ilumina tras de mi una habitación casi vacía, sin embargo en una esquina veo un cuerpo peludo y sangrante, reconozco sus manchas, aun tiene el collar de cuero que robe para el hace un par de meses, corro a verle, y me cuesta trabajo reconocerlo, esta en un estado deplorable, tiene la mandíbula descolgada, como si la hubieran arrancado de una patada, evito imaginar sus ultimas horas, la sangre que le manchaba el rostro se corre entre las lagrimas que dejo caer sobre su cuerpo frió,
La noche anterior fue igual a cualquier otra, solo recuerdo el humo borroso de la ciudad, entre las burbujas de la heroína, Mercutio bate la cola mientras compartimos una hogaza de pan, me quedo dormido, lo escucho ladrar, pero mi cuerpo no responde, intento abrir los ojos, solo veo sombras.
Trato de buscar en mis bolsillos, encuentro la billetera vieja que atesoro, en ella, las fotos de mi sobrina, y mi identificación, " Romulo Parra" ese nombre significaba algo, pero ya hace 23 años deje disolver ese nombre entre jeringas oxidadas.

sábado, 29 de agosto de 2015

Al filo 2b

Te preguntas cuanto más podrás soportar esto, te preguntas el porqué.

No hay respuesta, solo oscuridad en el de tu interior, cual si una deliberadamente se permeara por tu piel, indiferente a ser ajena a ti, ella se posa en tu interior, y drena la maravilla y gusto que debiera darte esta luna.

Y recuerdas el dolor, y la mirada. Quieres huir, volar lejos. Pero el solo evocar la idea hace los recuerdos más intensos. Inclusive físicamente dolorosos.

La sensación de tus lágrimas te recuerda que esta vez no es un sueño, no puede ser solo un sueño. Y este llanto no puede ser silencioso ya.Tiemblas con el frio de la noche, con el dolor, mientras tus lágrimas vacían tu mente, lloras hasta que ya no puedes más. Hasta que la tristeza deja de ser hiriente y solo queda una gris indiferencia a lo que te rodea, quizás a ti misma.

Te preguntas si tu abuela te mintió cuando te dijo que tenías alas, te preguntas si realmente están ahí, que ahora te harían bien para ser libre.

Miras por el balcón. Imaginando todas las cosas que parece siempre estarán fuera de tu alcance, la mañana se acerca, y con ella tus deberes. Las clases, la familia, tu madre….

Con un nudo en la garganta vez la luz, inclusive hiriente en el horizonte. Y te preguntas si la luz es hiriente porque te desconoce. Quizás verdaderamente eres hija de tu madre, y solo estas tomando tu lugar en este mundo gris y moribundo.

Y sabes porque el desamparo.

Porque no has encontrado la fuerza para pelear. Para combatir la oscuridad, desde que tu abuela murió las cosas solo han cambiado para empeorar, pareciera que ya no hay escapatoria, o lugares seguros.

Y así te alcanza el día. Doloroso a la vista y el oído. Con su luz desvaneciendo el dolor del sueño, canjeándolo por un hiriente dolor de cabeza y ojos llorosos ante la luz.

De alguna manera este dolor te es familiar. Aunque no puedes recordar cuando lo has sentido antes.

Es hora de levantarte y ser perfecta nuevamente. Secas tus lagrimas y comienzas la rutina. Quizas puedas acallar una vez mas al mundo.

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Puedes buscar luz, reforzar la mascara, o dejar la oscuridad avanzar. Que elijes ?

domingo, 17 de mayo de 2015

Al filo 3

Tus movimientos se aceleran, pierden la fluidez de la libertad y se notan explosivos, quizas desesperados.

En el ojo de tu mente hay lazos atandote, cual titere a la voluntad de su espiritu, ignorando completamente tus deseos...

Asfixiando tu espiritu.

La sensación de opresión crece mientras bailas, la ira se cultiva, la integras a tu baile. Deliberada, agresiva, fuerte.

Empiezas a sentirte plena en ese estado. De alguna manera el reto y la promesa de rectificación te dan permiten imaginar que hay una realidad donde puedas ser plena, y sospechas que ese lugar se encuentra lejos de aqui.

Por eso tienes un plan; ya has preparado tus maletas, pronto huiras a la casa de campo de Calina. Sus padres  tienen un departamento en la costa que solo usan un par de meses al año. Alexey, su hermano mayor, ya hablo con el personal del fraccionamiento para que sepan de tu presencia. Y tus padres no tienen el contacto de los de Calina. La conociste en un campamento inter-escuelas, y la amistad se ha conservado con encuentros esporadicos y muchas charlas por internet.

Tu pensamiento se corta en seco.

Sientes una mirada, y rapidamente encuentras el seño de tu madre, ilegible y distante. Mirandote desde el balcon de tu abuela.

De tu mente escurren los pensamientos que hace un momento la ocupaban completamente. Como agua deslizandose por tu cabello. Las ideas de rebelion, el plan con Calina, tu ira...

Intentas leer algo en su rostro... Te das cuenta que no es la primera vez, el calido confort de la inconciencia se aproxima.

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Fin del camino.

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lunes, 6 de abril de 2015

Caminando entre sombras 5

Intentas luchar con la puerta

No tardas en darte cuenta que aun con ayuda del exterior la puerta metálica y descuadrada por el movimiento del edificio no abrirá. 

Román forcejea junto contigo por lo que parece una eternidad.

En algún momento te detienes exhausta, y escuchas que el descansa también.

Te dice que esperes, que traerá algo que usar de palanca, ya que han logrado abrir un resquicio de una decena de centímetros en la esquina superior de la puerta. Te das cuenta que el exterior es oscuro en cuanto el parte, tu sabes que solo ciertas oficinas reciben luz natural. 

Y no puedes más que sentirte frenética. 

Es descansando sobre la puerta que decides prender una vez más tu teléfono buscando confort. No le has hablado a familia o amigos, quizás sea momento.  

Y la verdad es que no imaginas que podría usar Román para sacarte de aquí, o quien en su sano juicio coloca puertas metálicas en los sanitarios de edificios de oficinas. 

La poca luz de la pantalla de tu teléfono te permite darte cuenta de tu situación, eres un desastre de sangre y lodo. La puerta con la que forcejeabas pareciera sacada de una exagerada película de terror. 

Te miras en el espejo, tu cabello revuelto, una cortada en tu rostro sangra más profusamente de lo que imaginaste en la oscuridad.

Una cortada hecha con... los pedazos de espejo en el suelo...

Miras con terror tu reflejo en un espejo inmaculado. Entero. 

Asustada dejas caer el teléfono, que parpadea un par de veces antes de apagarse en el agua. Ahogas un grito e intentas entender que sucede mientras buscas una pared en la cual recargarte, el mundo aparte de haberse sumergido en la oscuridad, pareciera haberse difuminado de tus otros sentidos.

Sigues luchando con tu propia mente para lograr concentrarte, te preguntas si la falta de sangre te está haciendo alucinar. 

Todas estas ideas escapan tu mente, en el momento en que caes de espalda por el marco de la puerta hasta hace un minuto cerrada. 

En el suelo, sorprendida por los acontecimientos permaneces quieta mientras tus ojos se acostumbran a la poca luz. 

Quisieras entender, pero no hay tiempo para eso. Ves la silueta de un hombre de abandonando la habitación. Un hombre de espalda anchas y un casco amarillo. 

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¿ Que harás ahora ?

jueves, 2 de abril de 2015

Al filo 2.5

Y bailas, sin remordimiento bailas y te dejas ir. 

Hay un éxtasis trascendente en moverte. Siempre lo has sentido, siempre has sido consiente de la conexión entre un bailarín y su cuerpo. 

Más allá de las enseñanzas del ballet clásico, de las cuales eres recurrente desde los 3 años, de alguna manera desde que tienes memoria habita en ti esta idea; El movimiento del bailarín es en realidad  el universo expresado atravez de la lente de su alma. 

Al menos así lo dijo Diana. Tú, sabiéndolo verdad a un nivel más profundo de lo evidente, lo aceptaste y empleaste como bandera en tu persecución de formas innovadoras y creativas.

Eso por supuesto te ha traído problemas más de una vez en la vida. Tu familia es un icono de pedigree en el ballet nacional, y tu madre, habiendo cortejado por años la posición de Prima Ballerina, abandonó ese sendero para casarse con un influyente empresario a los 23 años.

Ella nunca ha aprobado tus experimentos e interpretaciones. Relegando al olvido cualquier clase de estímulo y oportunidad de transitar un sendero distinto al que eligió para ti, al punto en que lo que haces ahora pareciera un crimen que ejecutar a escondidas y en solitario. 

Y eso te hace enojar enormemente...

lunes, 9 de marzo de 2015

Caminando entre sombras 4

Abres los ojos una vez más. 

Una vez más, te topas solo con oscuridad

Empapada por las tuberías rotas agradeces que sea agua potable. Lo cual no hace menos desastroso el estado del lodo en el suelo de la habitación. 

Tienes frio, y no quieres prender tu celular, ya está la batería baja, y puede ser que sea tu única salida.

Tu mente trabaja lentamente, le cuesta procesar los ruidos del entorno. Estabas ensoñando alegremente la tarde del día de ayer, pero algo te trajo de vuelta a la realidad.

Es la voz de Roman, te llama a gritos desde el exterior, tu mente parece volver al fin del estupor mientras la conciencia de lo desesperado del presente revive.

Intentas gritar de vuelta para descubrir tu voz ronca, por lo que te parece una eternidad aclaras tu garganta para devolver el llamado…

Hasta que escuchas su voz al otro lado de la puerta, clara y estresada. Del tipo que delata que las cosas no están bien, pero no quieren preocuparte con los detalles…

Roman te explica rápidamente que no hay bomberos a la vista todavía, y que los designados personal de emergencias del edificio ya lo consideraron evacuado.

Él se coló corriendo porque nadie más sabe dónde estás y porque el líder del staff de rescate del edificio se negó a entrar o a ordenar a alguien que lo hiciera.

Escuchas como forcejea con la puerta, mientras sientes mucha de la desesperación y terror que has mantenido a raya hasta el presente.

Sientes que el tiempo se agota…


¿Qué sucede a continuación?

martes, 3 de marzo de 2015

Janice 4

¡Te encontraron!

Es lo primero que te viene a la mente, están aquí, en el tendido eléctrico, en el viento. 

Por un par de segundos que se perciben eternos, la recepcionista del hotel te observa buscando respuestas a preguntas que no caben ahora en tu cabeza. 

Te preguntas como te encontraron, quizás tanto como te preguntas porque no lo habían hecho antes. También te preguntas si el conductor de esa pipa esta confabulado con ellos de alguna manera. 

Te preguntas si tiene sentido alguno el correr. 

Y te trae de vuelta a la realidad ver el amplio trasero de tu ex interlocutora salir de la construcción corriendo con sus cosas. 

Como si fueras extraída de tu propio ser, te observas regresar a tocar puertas. Con un tono neutro y claro adviertes en cuanto contestan:

"Hola, hay peligro de explosión, por favor abandone el edificio"

Al espectador podría parecerle claridad, tu sabes que es el único tono de voz que puedes hacer antes de romper en llanto. 

El cable latiguea y el primer chispazo se deja oír.

En tu mente, ajena y distante al presente, haces cuentas ociosas, te preguntas: ¿Esa primera chispa será guiada por el viento al combustible? ¿Si el tanque explotara como en las películas?, ¿Cuál sería el daño?, ¿demolería el edificio o solo destruiría ventanas?, ¿comenzaría otro incendio?, ¿que no aprenden?

El último cuarto ha sido advertido, el mundo no está en llamas y sales caminando con parsimonia fuera del edificio. 

En el exterior puedes ver a un automóvil destartalado arrancar y partir. La recepcionista apenas concluye su huida, lo cual contrasta con la prisa con la que salió del edificio hace ya tiempo que te abandono a la tarea de avisarle a los otros clientes. 

Ves salir a las primeras personas del hotel, y partes, ahora está en sus manos hacer algo por sí mismos, y tu presencia sobra. Mientras te alejas, escuchas aproximarse a los bomberos, y algo en tu interior empieza a relajarse. 

Te alejas a pie del hotel, y luego del pequeño pueblo, tienes todavía a quienes encontrar y no puedes detener tu marcha. Además jurarías que escuchas al viento aullar molesto por las calles a tu alrededor, demandando que le pagues la sangre que le acabas de quitar, te alejas de otros que pudieran ser víctimas solo por estar en mal momento y mal lugar.  

O quizás solo es el viento de la madrugada, agitado y en movimiento. Acariciándote con una insistencia que te confunde, en una forma en que es difícil distinguir si son los manoteos inconsecuentes de un niño molesto, o las caricias torpes de un amante ansioso. 

-Finalmente las pequeñas corrientes te llenan de una calidez grata-

Ninguna de las anteriores, supones; Las personas que llegas a ver a estas horas, responden con temblores y expresiones de angustia a ese contacto. Y te das cuenta que en realidad el viento es un hombre grisáceo de vista, de tacto y de espíritu. Y que solo tú puedes sentir ese otro lado del mismo. 

Caminas con el constante miedo a escuchar la detonación que se prometió, recapacitando sobre lo acontecido, respondiendo o refinando tus preguntas mientras miras con atención el camino; Buscando pistas del enemigo. 

Pero esta noche parece que ha agotado sus amenazas.


Es una verdadera sorpresa el momento en que con la llegada del alba encuentras a tus amigos. Todavía demasiado en shock para entender (o preguntarte) como recorriste 40 kilómetros con campo traviesa en solo cinco horas. 

*Fin tentativo*

sábado, 28 de febrero de 2015

Al filo 2

Decides salir al jardin. No siempre se puede tomar un baño de luna tan suntuoso como el que se ofrece ante ti hoy. 

Tomas tu calsado en manos para bajar las escaleras, no quieres despertar a nadie, es demasiado temprano para la gran mayoria.

Mientras deslisas tus pies por la duela, no puedes evitar sentirte nerviosa, un colateral de la emoción de las travesuras infantiles que cometiste en el pasado, tiempo en que dedicaste una prodigiosa cantidad de atención a conocer cada tabla y rechinido de tu casa para poder evadir la atención de la nana, tus hermanos, o peor... tu madre. 

Al entrar al jardin, los recuerdos de temor se evaporan, son las 5am ya, y sabes que no queda mucho de esta luna, sin pensar mucho en el frio, o en lo inadecuado de tu calsado, comienzas a dar pasos tentativos.

Al lado de el estanque de las tortugas hay un amplio eslabon de piedra, tallado a modo de podio o asiento segun la necesidad, con el cobijo del silencio, bailas una vez mas algo apropiado para el momento. 

Nisiquiera la mirada de reprobación de tu madre podria romper este momento. No es que te des cuenta de ella, mientras bailas con espiritu, descuidando la forma.

Sera mejor que recuerdes este momento. Porque, mas tarde, habra cuentas que pagar por estas libertades. 

sábado, 21 de febrero de 2015

Caminando entre sombras 3.5

La mujer grita, la mujer en tu cabeza, de ojos color café, labios delgados y cabellera artificialmente castaña.

Sus palabras son indistinguibles, combinaciones azarosas de sonidos, en tu mente puedes verla agitando sus brazos gesticulando ampliamente, ¿el mensaje?, terror, promesas de muerte. 

Te preguntas porque están estas imágenes en tu mente, ¿quién es esa mujer y porque la recuerdas? 

Te encuentras tan débil y confundida que no puedes discernir si realmente la recuerdas, o si es un invento de tu imaginación, una escena de película recordada, o solo el producto del caos y desesperación actual.

Intentas pensar en la vida, la muerte, o algo que te sea útil en el presente. 

Pero tu mente regresa a cosas triviales. 

Recuerdas con claridad el paquete que recibiste ayer. Al fin te decidiste a empezar seriamente tu carrera como acumuladora. 

O eso ese era el pensamiento dominante cuando compraste en internet ese vestido victoriano, junto con un camafeo de su dueña y un par de libros de cabecera de la época. 

Siempre te han fascinado esas cosas, las que fueron hechas con un contexto y función en mente, pero de alguna manera lo trascienden por virtud de seguir existiendo cuando su tiempo ha pasado. 

Tan pronto como las liberaste de su embalaje moderno y crudamente plástico, te sentiste como un ser extraordinario, capaz de trascender tiempo y espacio hasta poder acompañar a la mujer que te mira desde el camafeo.


Por un minuto te permites fantasear con que preparas ese vestido para tu amiga en la habitación de al lado, liberas un pequeño buro para poder colocar ahí los libros Les Evangiles des Quenouilles (el evangelio de la rueca) y Modern Painters (pintores modernos… allá en 1843). Alistas el vestido en el respaldo de una silla y estudias las costuras, bordados y capas de las que está conformado….

viernes, 13 de febrero de 2015

Janice 3


Quieta, en el umbral, analizas tus posibilidades. 

Esta más allá de ti el hacer algo directamente sobre la pipa, o la gasolina que parece regarse desde su interior. 

El riesgo es inminente, pero si das aviso a voces te arriesgas a facilitar el que te encuentren. 

Piensas en huir, pero las personas en el edificio te preocupan y temes por sus vidas.

Recuerdas el propósito dictado por el Gran Líder. Y te preguntas si tienes lo necesario para ser algo más que un ratón huidizo.

Antes de darte cuenta estas entrando a la pequeña recepción del hotel. La despachadora esta semidormida mientras una película se reproduce frente a ella. 

Te aproximas con celeridad al mostrador y tocas el vidrio protector con una moneda, la señora despabila y se aproxima a atenderte cuando le disparas palabras preocupadas y atropelladas diciendo que hay una pipa de combustible con una fuga bajo el transformador chispeante en el estacionamiento.

Con ojos de plato la señora sale de su cubículo para ir a ver el problema, mientras te exasperas porque no te crea. Ves el teléfono estacionario y comienzas a hacer la llamada.

Después de menos de 5 minutos vez a la señora pasar como tormenta por la habitación, tomar un juego de llaves e ir a buscar al conductor de la pipa a su habitación, ya has dado la información pertinente a emergencias. 

La dueña del edificio baja pálida y te dice que la habitación esta vacía. 

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Que haras ?

jueves, 12 de febrero de 2015

Caminando entre sombras 3


Es difícil permanecer calmada, el estrés y la claustrofobia te atacan, la muerte se dibuja muy real en el presente, no juzgas posible abrir la puerta y descubres abundantes cortaduras en tu piel a causa de los vidrios rotos. 

Intentas ordenar tus cosas regadas por el suelo, buscas alguna herramienta útil. Pero es una tarea infructífera, aparte del polvo y vidrios rotos no hay otras cosas a la mano. 

Solo queda tu teléfono, que vuelve a sonar. En cuanto contestas y antes de decir palabra alguna escuchas a Roman preguntar estresado "¿hola, donde estas, estas bien?".

Roman es un buen compañero de trabajo, del tipo de personas que pareciera comprometido con una causa superior (que lo obliga a ser un payaso el 70% del tiempo y un alcohólico el restante 30%). Sin embargo es la primera voz distinguible que escuchas y no puedes más que alegrarte. 

Procedes a explicarle que estas atrapada en el segundo baño del 3er piso, y te das cuenta de que intenta permanecer calmado sin mucho éxito. Te da dos o tres palabras de confort y luego se despide, dice que hará que el personal de contingencias vaya por ti. 

Cuando cuelgas el teléfono intentas detenerte a pensar, entender que sucede. Todo apunta a un terremoto muy fuerte, no escuchas ni hueles humo y si bien hay mucho ruido afuera, es en su mayoría los quejidos de la construcción sumados a la consternación general. 

Tu cabeza sigue punzando, y tus manos heridas hacen un caos a donde sea que las lleves. 

El suelo del baño llama tu atención por el pequeño charco que se acaba de empezar a formar. Una tubería del lavabo está rota y ahora hay una mescolanza de lodo vidrios y sangre a tus pies, sientes la cabeza ligera, y en ella compiten el miedo a la muerte con una sensación de paz y cansancio que te abarca lentamente. 

Te preguntas si Roman podrá hacer algo por ti. Piensas en llamar a un número de emergencias, mientras lo intentas te das cuenta de que no tiene sentido. El terremoto debió haber afectado decenas de edificios y solo escuchas la música de espera. 

En algún momento, sin darte cuenta, empiezas a preguntarte si esto es el fin, y si es así; ¿porque así, y porque ahora?

El rostro gritando sinsentidos vuelve a tu mente. Sus palabras fuertes y carentes de contenido. O no?

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¿ En que piensas mientras esperas ?


lunes, 9 de febrero de 2015

Al filo 1

Tienes un atisbo de los ojos de iris rojo, mirándote fijamente a través del cristal del joyero al lado de la cama.

Viene a tu mente el sueño del que acabas de despertar, tocas con ansiedad tu rostro, lo último que recuerdas del sueño son esos ojos rojos y la sensación de lenguas de fuego recorriendo tu piel. Una ola de dolor recordado te abarca mientras tallas tus ojos y confirmas que solo es un joyero, y que carece de ojos en su interior. 

Solo son las joyas reflejando la luz de tu teléfono. 

Te incorporas y atiendes a la alarma, alguna aplicación considero pertinente despertarte para avisar que hay un nuevo evento disponible.

Otra vez te quedaste dormida en la habitación de tu difunta abuela, es un buen lugar para esconderte del barullo de la familia. 

Caminas a la ventana que da al jardín, siempre te ha tranquilizado este lugar, de niña podías venir aquí a llorar o charlar, la abuela te recibía siempre con la misma sonrisa de quien entiende, y cuando te sentías fuera de lugar en el mundo más allá de esta habitación, el recuerdo del jardín, sus plantas y Hortensia (la tortuga) solía darte la calma necesaria para conservar tus fuerzas. 

Hoy Hortensia nada en el centro de su pequeño estanque, en su espalda otra tortuga más pequeña descansa, mirando la luna se encuentra crisantemo, la nueva adición a la familia, una tortuga de tres años.

Y tiene buenas razones para hacerlo, el cielo es hermoso, despejado y con la luna en su pleno, octubre se aproxima y el esplendor del disco de plata te captura. 

El resto de los sueños de la noche vuelven lentamente. El lago, los árboles, la luz azul que pareciera ser un rio que cae del cielo sobre la naturaleza. Tu cabello del color de la luna y los hilos que todo lo conectan deslizándose en tus manos. 

Siempre te has preguntado el significado de ese sueño recurrente, pero ahora lo haces con algo de ansiedad. ¿El motivo? de un tiempo a la fecha el sueño siempre es interrumpido, con violencia, dolor y un lujo de detalle que realmente no quieres visitar más. 

Hasta el día de hoy, este cuarto te había mantenido a salvo de las pesadillas.

Un sentimiento de desamparo crece en tu interior…

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¿Qué te puede proteger de tus propios sueños?

Lobos y Ovejas 1

Te exaltas, un hombre desconocido esta observándote con sorpresa, dejas caer el teléfono una vez mas y te invade un terror como no habías sentido desde la infancia, te quedas quieto unos segundos en la oscuridad esperando a ver qué sucede a continuación.

Ante la quietud y el silencio de un par de segundos te sientes demasiado ansioso para seguir quieto; Hablas en voz alta y tan firme como puedes, preguntas al vacío "¿Quien anda ahí?". No hay respuesta.

Te tomas un par de segundos para entender que sucede, intentas incorporarte y puedes apreciar en la oscuridad un movimiento sincronizado, lentamente y con el corazón latiendo tan rápido que te impide escuchar el mundo exterior, alcanzas tu preciada fuente de luz y apuntas al movimiento.

Un hombre joven, sin canas, de ojos verdes y tez apiñonada te mira con un rostro desencajado por el estrés y la sorpresa, te toma una gran cantidad de auto control el no saltar una vez más, al momento intentas dirigirle la palabra solo para detenerte a la mitad del primer fonema... viendo que el hombre imita tu expresión.

Temblando llevas una mano a tu rostro, el hombre en el reflejo te imita, Mejor dicho, tu reflejo hace lo propio.

Pasas una cantidad considerable de tiempo capturado por la experiencia, juegas con tus expresiones faciales, solo vistes boxers y puedes apreciar un cuerpo joven y fuerte, ajeno y lejano a lo que recuerdas de ti mismo.

Lo que estás seguro solo puede ser un sueño se ve interrumpido por tu Smartphone. Una llamada entrante...

No estás seguro de querer contestar ahora, lo familiar del tono se contrasta con lo extravagante de tu entorno, estas en una sala suntuosa, en una casa desconocida, recapitulando lo acontecido te das cuenta que tu ropa está en un montón junto al sofá, no es que la reconozcas.

Procedes a tomar tu ropa cuando una luz se enciende a tu espalda, escuchas pazos suaves contra el suelo. Espontáneamente un torrente de imágenes viene a tu mente, una tarde de viernes en el bar con compañeros de trabajo, una salida extraordinaria post evento a un antro, una chica demasiado joven y demasiado atractiva para prestarte atención....

Una voz suave detrás de ti "¿Todo en orden? creí escucharte gritar"

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Que haces ?

Janice 2

El mensaje indica el punto de reunión, por alguna razón llegó horas tarde. Miras con algo de paranoia tu alrededor, de alguna forma la oscuridad es tranquilizante, podrías jurar que más temprano, cuando llegaste al hotel, que las luces emitían un zumbido con un orden perceptible.

Entonces decidiste no tomar riesgos y apagarlas. 

Solo quedan cinco horas antes del amanecer. La noche es fría, y te sientes en la necesidad de vestir ligera para el trayecto, sin embargo la distancia es grande, y probablemente tengas que pasar por zonas pobladas. 

Tomas todas tus cosas para volver al camino, calculas haber dormido tres horas y no te sientes en condición para hacer otra cosa que volver a la cama, pero sabes que hay más que tu vida de por medio.

Tan pronto cruzas el umbral de tu cuarto te das cuenta de que no estabas equivocada....

Estacionado frente a ti se encuentra una pipa de gasolina con las luces apagadas, el aroma de los vapores que se escapan de ella es abrumador, en el suelo, un charco de gasolina se construye lentamente gracias a una hendidura en el tanque de transporte que no es visible.

Pero lo que es más importante, el zumbido ordenado que escuchaste en el pasado se hace manifiesto una vez más, esta vez lo escuchas claramente viniendo del tendido eléctrico que se mece con el viento, el trasformador en el poste a un mero par de metros de donde te encuentras parece zumbar más intensamente cuando el cable se mece hacia un lado.

Una proyección fatídica se manifiesta en tu mente, el edificio probablemente contenga a una veintena de personas, las llamas brincan de lo profundo de tu memoria y te congelas un segundo en el umbral preguntándote cuanto tiempo tienes. 

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Que haras ?


Janice 1

Ya tienes el arma en mano y te has buscado cubierto, intentas obligar a tus ojos a ajustarse a la oscuridad.

Buscas la menor señal de ruido o movimiento en la habitación, en el exterior hay ruido de vehiculos, parece que no viene sola esta vez.

Sigues escudriñando la oscuridad, estas a punto de saltar de tu escondite cuando el ruido de una maquina enorme te disuade, por un costado de la habitación puedes percibir que hay luces fuertes apuntando a tus ventanas.

La luz difuminada por las cortinas es la suficiente para escanear rapidamente la habitación, Recuerdas entonces que estas alojada en un hotel de paso en una carretera relativamente poco transitada. Y entonces te percatas del movimiento que detono el recuerdo de la sombra.

Lavaste tu ropa en el sanitario del establecimiento, para poder seguir el camino con ella sin atraer atención innecesaria. La dejaste colgando sobre un sillon con el ventilador apuntandole, simplemente se seco y empezo a hacer revuelo.

Las voces del exterior denotan el comercio tranquilo de quien solo esta siguiendo la rutina, el motor, probablemente un trailer.

Te cuesta relajarte, no hay un verdadero descanso para ti. Nisiquiera en sueños. No ha llegado a terminar el trabajo, y hasta cierto punto eso te hace sentirte herida. ¿ Acaso no importas ?, ¿ o solo esta esperando a que bajes la guardia ?

Meditas sobre esto mientras te aseguras que el lugar este vacio, y planeas tu proxima acción. Tomas el telefono de vuelta y ves la alerta...

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Huir ? Reagruparse ? Atacar ?


domingo, 8 de febrero de 2015

Caminando entre sombras 2

Te encuentras a ti misma retrayendote en una esquina de el cuarto, las ideas vuelven a ti. Hoy despertaste y te arreglaste porque era un dia importante.

Hiram, jefe de departamento, te pidio que lo acompañaras a un desayuno con los nuevos clientes. Motivo suficiente para tomar el look mas profesional que pudieras.

Maldices bajo tu aliento, fueron los tacones los que te hicieron resbalar y golpear tu cabeza cuando el temblor comenzo.

La puerta del baño se cierra por dentro, de forma que cuando vinieron a evacuar los sanitarios despues de la primera sacudida, no pudieron sacarte.

Parece haber sido uno fuerte, ahora que hay luz te das cuenta de que hay una cuarteadura en una de las paredes, unas piezas de el recubrimiento de la pared se cayeron e hicieron añicos contra el suelo. Hay polvo blanco producto de la sacudida de las lozas del techo. La puerta se ve extraña contra su marco, y te das cuenta que esta ahora parcialmente doblada.

Parece ser que el sangrado se ha detenido, pero sigues sintiendo punzadas de dolor cada par de segundos. Es dificil saber que estas sintiendo mas allá de ese dolor, mientras recobras el sentido de proporción del universo sigues intentado entender un recuerdo.

No puedes entender las voces que vienen del exterior. Son firmes y expresan consternación, sin embargo te dan seguridad. Deben ser bomberos o el equipo de rescate del edificio.

En la cacofonia de susurros del exterior, recuerdas una vez mas a la mujer cuyas palabras no entendias. No estas segura de si es un recuerdo o un "sueño" producto de este caos.

Tus pensamientos son interrumpidos por una sacudida mas. El espejo de un metro de altura y metro y medio de ancho que abarca una pared del sanitario explota, la luz se apaga y escuchas lo que pareciera ser un lamento de la estructura del edificio.

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Quizas necesites ayuda....

Caminando entre sombras 1

Te exalta encontrarte con tu propia imagen en el reflejo. Nadie esta ahí para verte saltar por ello.

La luz de tu teléfono te permite ver lo que te rodea, estas en uno de los baños del trabajo, te preguntas que aconteció, sorteando rápidamente a través de ideas e imágenes que vienen a tu mente conforme te preguntas que esta sucediendo. 

Las ideas apenas te explican como es que llegaste al trabajo el día de hoy, cuando te percatas de que hay sangre en el suelo del sanitario. Inmediatamente localizas la fuente en un punto de la pared. 

Tu teléfono y tu ropa están bastante manchadas, no tardas mucho en entender que tu confusión debe estar incrementada por la herida que acabas de descubrir en el costado de tu cabeza.

La luz de la habitación parpadea hiriendo tus ojos y desatando un intenso dolor de cabeza, imágenes sin sentido se hacen manifiestas cuando cierras los ojos, la tierra sacudiéndose... y.... una mujer extrañamente familiar hablándote en un idioma que no comprendes.

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Que haces ?